lunes, 5 de julio de 2010

EL CLIENTE




Mil explicaciones requeridas como espinas de rosas encarnadas.
Mil porqués, mil quiénes, dónde, cuándo,
Y a esas preguntas, mil respuestas a cual más figurada.
No le pertenecía a él hurgar en sus heridas,
porque sanarlas era ya imposible.
No entendería jamás cómo sangraban,
cómo sus lágrimas, aún en torrente, se ocultaban
tras orgasmos fingidos y espasmos de un sexo insusceptible.
¿Por qué yo?, ¿Por qué así?, ¿Por qué de esta manera?.
¿Por qué tanta curiosidad?.
¿Te basta mi presencia complaciente al requerirme?,
¿Te agradan mis servicios y la complicidad?.
Entonces no preguntes, ¡Tómame!.
Tal vez en este ya casi tu cuerpo exclusivo en esta casa,
muchas de esas respuestas que buscas hallarás.
¿Miedo al después o miedo al momento?.
Esa tardanza en decidir se antoja mera excusa.
No es el temido dolor del fin, ni la apatía,
ni saber que esa inicial pasión pagada es flor caduca.
El miedo es incumplir aquél contrato verbal con la Sra.
de poder elegir siempre a la misma,
desahogarse y pagar al irse,
pero jamás enamorarse de esa puta.

viernes, 2 de julio de 2010

¡CALLA LUNA!




Esta luna me murmura silencios que te delatan.
Es mala amiga, envidiosa.
Es mentirosa, malvada.
Se hace luna llena a costa de mis suspiros y lágrimas.
Sé que mi reproche es ingrato, desesperado.
Me cuenta lo que ya sé, lo evidente, lo esperable,
pero me hiere la luz de su verdad insoportable.
¡Calla de una puñetera vez!,
o entre tú y yo pondré un muro.
Tu verdad duele e insulta.
Ya sé que llevas razón
pero no sólo soy yo
quién tiene otra cara oculta.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"LA OTRA VIOLENCIA DE GÉNERO"




LA “OTRA” VIOLENCIA DE GÉNERO

En muchas, -demasiadas-, ocasiones podemos leer o escuchar en las noticias algún hecho ocurrido relativo a la dada en llamar “violencia de género”. Pues bien, siempre que a mí llega, a través de algún medio de difusión, un abominable y reprochable de estos aconteceres no puedo dejar de hacerme una serie de preguntas.

Es cierto que si provocar daño físico o incluso llegar a dar muerte a alguien con quién compartes o has compartido algún momento de tu existencia, por breve que haya sido, simplemente por estar en la certeza absoluta de que esa persona te pertenece, es del más merecedor de los desprecios, no lo es menos que hay otro tipo de maltrato, amparado en el mismo error de razonamiento de quién lo comete, y que sin embargo no interesa a los rotativos, ni a las televisiones, ni tan siquiera a las cada vez más proliferativas asociaciones en defensa de los derechos de la mujer, porque si de verdad este maltrato fuese realmente constatado, denunciado, investigado, perseguido y sancionado, no quedaría columna en los periódicos, ni espacio televisivo para otros particulares.

Y es que el daño físico o la misma muerte son tangibles, pueden fotografiarse y permiten colgar sus consecuencias en una pancarta de protesta, pero el daño psicológico, el destrozo moral, el abuso constante de poder o de “masculinidad”, ese carece de rostro, salvo el de no aguanto más que cada día saca a la calle su víctima oculto tras una hora de maquillaje intentando que esas ojeras no se noten, que su tez pálida de “asco” tome vida, o alargando y difuminando su rubor de mejillas hasta el infinito a fin de conseguir una sonrisa artificial.

Me pregunto cuántas máscaras que responden a esa descripción caminan cada día por nuestras calles. Cuántas y cuántas mujeres no salen cada mañana ya cansadas de llevar varias horas despiertas a la realidad, a “su realidad”, a esa vida que escogieron, por voluntad propia o no, pero que al día de hoy les pesa como una losa. Cuántas mujeres no se preguntan a diario, cuando su compañero no se molesta en echarles una mano en las faenas del hogar: siempre toca dormir la siesta al mismo y recoger cocina a la misma, cada día quién prepara desayuno, almuerzo y cena es la misma, mientras él apura unos minutos más de sueño o apura una cerveza ante el televisor. Siempre la colada es para ella, la plancha, hacer las camas…… y hasta retirar los pelos de la ducha tras él salir del baño o cambiar el tubo de cartón del papel higiénico que se queda ahí colgado, aún vacío, per secula seculorum, mientras ella no lo sustituya-, o cuando este les reprocha que otro las mire culpándoles a ellas de ir provocando con su vestimenta, o cuando piensan que les ha ido alejando poco a poco de sus amigas, o incluso cuando se ven obligadas a justificar cualquier movimiento que hacen, (salvo que ese movimiento implique dejarse la piel limpiando mierdas) .….., si eso no es maltrato.

Lo peor de todo es que ellas no tienen en su cuerpo señales de violencia que les permita acudir a un Centro Sanitario para que les asistan y rellenen un parte de lesiones. Ellas no se sienten amparadas legalmente para solicitar ninguna orden de alejamiento. Ellas no se atreven ni tan siquiera a protestar, sólo se limitan de vez en cuando a exponer sus quejas al que inflinge su dolor, pero a la vista de que este se limita a excusar su comportamiento en que tendrán las hormonas alteradas por la venida de la regla o por la pre o ya llegada menopausia, callan y siguen soportando. ¿Para qué decirle que hay días que preferiría no despertar?, ¿Para qué decirle que se nota cansada, agotada, desmoralizada?. Seguramente él, en un alarde más de “amor”, insistirá en que acuda al médico para que descarte cualquier patología grave (que le impida poder seguir ese habitual ritmo de vida al que él se ha acomodado). Al fin y al cabo, ¿qué haría él con el más preciado de sus bienes si a este le empieza a escuchar ruidos extraños en el motor?, pues evidentemente llevarlo de urgencia al mecánico porque aún debe aguantar muchos kilómetros más antes de cambiarlo.

Estas mujeres no viven, sobreviven como pueden. Se aferran a sus hijos, a su trabajo, a las rebajas, a cualquier “vicio” con tal de evadirse a ratos de su suerte, porque ocurre que este tipo de maltratador está oculto a la sociedad que le rodea. Es inteligente y su comportamiento ante los demás no provoca siquiera la más mínima sospecha de ser quién es, o mejor dicho, “lo que es”. Ella se ve impotente, y ni tan siquiera puede contar su situación ya que más de otra maltratada/consentida encima la tacharía de mala esposa o compañera, de vaga, de no querer cumplir con sus obligaciones. Sería ella la criticada, la de conducta reprochable, porque un hombre tan inteligente, amable, simpático, dado a hacer favores sin miramientos……ese hombre no puede ser como ella lo describe.

Hay ocasiones en que la propia víctima, en un intento desesperado de aconsejarse, de darse ánimos para poder continuar, rememora esa escena de Bridget Jones cuando estando detenida por tráfico de drogas escucha los malos tratos que sufren sus compañeras de celda de manos de sus parejas, y entonces entiende que los desprecios que el Sr. Darcy le hace no son tales, que es una exagerada y una egoísta, y que tiene suerte de no ser prostituida ni apaleada por el hombre que ama. (¡Quién no se consuela es porque no quiere!).



Texto: Dolores del C. de Toro García.-
Ilustración: Patricia Simón.-

domingo, 2 de mayo de 2010

"MI NOCHE"


La Noche sólo es la noche.
Bien o mal, la noche pasa.
Mañana será otro día,
Mañana será….., mañana.

Y ese mañana tendrá
como hoy también su noche.
Pero esa noche será,
la noche que tanto anhelo,
con luna provocadora,
que esparcirá por tu cuerpo
los caprichos de mi boca.

La oscuridad que hoy me aturde.
El miedo que me atenaza.
Las lágrimas que sin llamarlas,
sin invitación, acuden…,
Nada quedará mañana.
Que mañana por la noche
el deseo deshará mi cama.

Un tiempo. ¿Cuánto es un tiempo?,
Para que acabe ese cómputo,
mil noches desangeladas.
¡Qué importa que plazo falte!
Tal vez un tiempo sea un año,
un mes, sólo una semana.
Quizás un tiempo sea nunca,
Pero mi noche, mañana.

domingo, 28 de marzo de 2010

"EROTISMO NO SE ESCRIBE CON H"




¿Para qué iba a precisar el Erotismo una “h” en su comienzo?.
Una “h” muda, sorda. “H” aspirada que no produce ruido.
Si esa “h” no es preámbulo, preliminar, insinuación,
Esa “h” en Eros carece de sentido.

Erótica no se escribe con "h" porque Eros insinúa, provoca sin provocar.
Es placer perfumado de elegancia.
Erótica nada tuvo nunca que ver con Pornográfica.
A Eros no le agrada la explicitez de una letra
que si mayúscula es coito vertical,
si minúscula, “felatio” caligráfica.

“H” que carece de erotismo porque del momento erótico es su ocaso.
“H” que aún no siendo pronunciada,
por cualesquiera amantes retrasada
al ser punto y final.
“H” de orgasmo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

"LA AMANTE CONDENADA"





Hoy tengo ganas de ti, de gozarte, de gozarnos.
Hoy tengo ganas de ti, y ayer las tuve y las tendré mañana.
Hoy tengo ganas de ti. No me avergüenzo al confesarlo.
Y es que de ti, de tu cuerpo,
¿cuándo no tengo yo ganas?.

¿Acaso es delinquir decir que tus caricias anhelo?.
¿Es conducta reprochable demostrar que te deseo?.
Pues caiga el peso de la ley. Díctese justa Sentencia,
que esta amante sin medida aceptará la condena.

¿Enajenación mental transitoria?.
Pues tal vez sí, Señoría.
Toda la enajenación
de quién pide ser poseída.

No aduzca pues la defensa, causa alguna atenuante,
no hay arrebato posible, salvo el de querer amarte,
y menos aún alegue espontáneo arrepentir,
que tras expiar mi culpa
sé que voy a reincidir.





sábado, 20 de marzo de 2010

"MIEDO AL AMOR"




Miedo……, o algo parecido al miedo.
Miedo de ella, miedo de mi,
miedo a quererla.
Miedo a tener miedo, a sentir miedo.
Todo olía a miedo, sabía a miedo.
Podía escuchar hablarme al miedo
con sólo desear volver a verla.

En inmediata huída puse mis sentimientos.
No debía pensar en ella.
Olvidar su sonrisa, su mirada,
No oír su voz susurrándome al oído
cuánto me disfrutaba.

¡Era fácil!.
Sólo debía borrar unos cuantos momentos de mi mente,
y ese miedo a quererla, a enamorarme de ella, acabaría.

¿Fácil, dices?.
¿Entonces miedo por qué sigues aquí a mi lado?,
¿Por qué insistes?

Cobarde, sí, ¡dilo en alto!,
Llámame como mejor te apetezca.
Ofende, enfanga y pisotea mi hombría,
pero márchate miedo,
o mejor…., no te marches,
porque como te vayas
desearé hacerla mía.

¡Que más da lo que hagas, maldito miedo, si no existes!.
Si lo que llamo miedo sé que no soy más que yo,
mis dudas, mis fracasos, mis complejos,
los fantasmas que regresan y creía ya lejos.
¡Joder con el amor!